JANINE PUGET : LA PAREJA AL DIVÁN

Janine Puget, sicoanalista francesa:
La pareja al diván

El aburrimiento, el reproche y la necesidad de negociar son tres de las fuentes de conflicto que esta francesa instalada en Argentina, que lleva más de cinco décadas analizando los vínculos amorosos y familiares, identifica en las parejas. “Hoy hay más necesidad de hacer que la pareja sea como una pequeña empresa de la cual hay que ocuparse”, plantea.

Por DANIELA MOHOR W. Ilustración: FRANCISCO JAVIER OLEA.

Lleva más de cincuenta años viendo a parejas y familias en su consulta, y eso le ha dado la sabiduría para anunciar que cuando se habla de relaciones interpersonales, no se puede hacer generalizaciones. “Cada pareja es un mundo, cada pareja es una situación nueva y cada pareja maneja las dificultades de los intercambios en función de sus posibilidades”, explica desde Buenos Aires, esta mujer originaria de Marsella que hizo de Argentina su hogar.

Sabe de lo que habla. A los cerca de 80 años, esta doctora es considerada una eminencia en su rubro. Miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, cofundadora de la Asociación de Psicoterapia y Psicología de Grupo Argentina y autora de distintos libros sobre la pareja, Janine Puget se caracteriza por ser la representante de una corriente sicoanalítica que se aleja de la tradicional para enfocarse en los vínculos más que en las personas. Por eso, será una de las principales invitadas al XV Foro Mundial de Psicoanálisis de la International Federation of Psychoanalitic Societies (IFPS), organizado por la Sociedad Chilena de Psicoanálisis ICHPA y que tendrá lugar entre el 15 y 18 de octubre en el Hotel Marriott.

La doctora Puget, quien sigue teniendo su agenda copada, no empezó su trayectoria como psicoanalista de pareja, sino que haciendo terapias individuales y de grupos. Y fue justamente esa experiencia la que la llevó a especializarse en las parejas y familias. “Fui dándome cuenta de que las personas se comportaban de manera diferente cuando estaban entre dos o más personas presentes, que cuando se trabajaba en análisis individual, en que el paciente se aislaba en su mundo interno. Entonces, poco a poco, empecé a trabajar también con parejas y familias”, explica. Y agrega: “Vi que una cosa era hablar en una sesión individual del marido o de la esposa ausente y tener diálogos como: entonces me enojé porque ella o él me dijo tal cosa y yo le contesté tal otra, que son una especie de monólogos, porque se cuenta todo desde una única perspectiva. Y otra cosa es cuando esa misma persona se encuentra con el otro real en un sicoanálisis de pareja. Ahí resulta que no puede tener el mismo discurso, porque el otro le dice no es así o yo pienso de otra manera, da su opinión y la posibilidad de acceso al conflicto de la pareja se transforma en algo más vital o en algo que los saca del mundo interno y les permite darse cuenta de qué les pasa cuando están con otro”.

La plaga del aburrimiento

Aunque en Chile todavía sea poco conocido y los matrimonios que consultan tradicionalmente recurran a terapias de otro tipo, el sicoanálisis de pareja ha ido en aumento. “Cada vez más parejas están dispuestas a hacerse un análisis, porque empiezan a saber que con echarle la culpa al otro no resuelven sus problemas y tienen ganas de estar juntos pero no saben cómo hacerlo”, dice la doctora Puget.

Según su experiencia, la principal dificultad de las parejas es que no entienden que mantener una buena relación requiere de trabajo diario. “Creen equivocadamente que como conviven se conocen. O sea, que pierden la curiosidad por el otro, la curiosidad por lo desconocido del otro y después se aburren estando juntos. Muchas veces las parejas creen que una vez que se casaron se acabó el problema de trabajar, de hacer algo con el otro, porque ya tienen el contrato. Es como si usted habitara en un departamento, en una casa, y el día que la compró y se instaló dejara de ocuparse de ella. Cree que no la tiene que limpiar, no la tiene que cuidar, que no se va a estropear y va a tener siempre el mismo gusto. Si usted habita una pareja, vive en lo que sería el contrato matrimonial. Todos los días tiene que hacer algo para que esa pareja esté bien, vital, limpia. Si usted va a un trabajo todos los días, tiene que aprender algo; si usted tiene una profesión como la mía, todos los días tiene que leer algo para mantener su profesión con vida. Uno no puede decir: leí un libro hace mucho tiempo y me alcanza para toda la vida. Es un disparate. Lo mismo digo para las parejas”

–¿Cómo se mantiene esa curiosidad por el otro?

–Hay que hacer el trabajo de conectarse con el otro, de escucharlo, de intercambiar, de no exigir que sean iguales, que piensen igual, sino que poder hacer algo con la diferencia inevitable que hay entre dos personas. Muchas veces la gente cree que llevarse bien es pensar lo mismo, o sea anular la diferencia que hay entre las personas. Y en realidad, llevarse bien es saber que el otro es diferente y que ello es precisamente lo que da vitalidad a la relación. ¿Qué hace vital una relación? Que pase algo.

El peso del reproche

Uno de los temas importantes que aparecen en las parejas en conflicto es el reproche. Por eso, dice la doctora Puget, el trabajo del sicoanálisis de pareja consiste en poder transformar esas quejas en comprensión. “Cuando uno reprocha sirve para decir que el problema lo tiene el otro. Y mi idea es que el problema nunca es de uno, sino que de la pareja, de lo que hacen entre los dos. Entonces, reducir todo a que el problema es del otro es anular la riqueza de la dinámica de una vida de pareja”, dice.

Para ella, cuando aparecen los reproches se da una situación en que un miembro de la pareja desconoce al otro, porque no acepta la naturaleza de lo que es una relación: algo mutuo, que depende de dos y en la que no le corresponde sólo a uno hacerse cargo del conflicto. Por eso, en el análisis, se enfoca en ver cómo se escuchan las parejas, cómo no se escuchan y también qué hay detrás de los reproches que hace cada uno. La doctora Puget ejemplifica: “Cuando las mujeres dicen: mi marido no me ayuda con los niños, ellas hablan como si fueran dueñas de los hijos. Dicen que él puede ayudar, pero que los hijos son suyos. Eso, por ejemplo, es algo que se ve en un sicoanálisis de pareja. ¿Por qué los hijos son suyos? ¿Por qué el marido va a ayudar? ¿No es algo que tienen que hacer juntos si los hijos son de los dos?”.

–Eso tiene que ver con patrones culturales también. ¿Cómo influyen éstos en los conflictos de pareja?

–Me da la impresión de que las pautas culturales de Chile son un poco más complicadas, más rígidas, un poquito más del pasado de lo que es acá. No debe ser lo mismo en Chile que en Suecia, digamos. Entonces el contexto cultural influye mucho en cómo las parejas conciben cómo debe ser su relación y eso hay que tomarlo en cuenta en las pautas conyugales. Hay que tomar en cuenta lo que se hace no por deseo, sino porque se lo impone la cultura. No es lo mismo la manera de concebir la pareja en un país y en otro.

La negociación en la pareja actual

Otro elemento que es importante tomar en consideración son los cambios socioeconómicos que han generado transformaciones en la constitución de las familias. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo, la necesidad de casi todas las parejas de tener dos ingresos, las ha llevado a desarrollar otro tipo de relación, de la que tuvieron sus antepasados. Y eso implica reorganizar la vida doméstica y negociar. “Las parejas ya no tienen como antaño distribuidos los roles en función de la identidad de género, sino en función de las posibilidades de cada uno. Por ese motivo la vida en común comporta decisiones que no deben estabilizarse, sino que hay que renegociar o volver a pensar y volver a decidir. No porque yo haya hecho hoy algo, mañana voy a tener las mismas ganas de hacerlo”, explica la sicoanalista.

Agrega: “Hoy en día, hay más necesidad de hacer que la pareja sea como una pequeña empresa de la cual hay que ocuparse. El tema económico, el tema del trabajo, el hecho que haya menos ayuda de la que había antes para tener hijos y para organizar la casa hace que haya más necesidad de colaboración y con situaciones a veces complejas. A veces no es divertido cocinar todos los días, pero hay que hacerlo. A veces, no es divertido cumplir horario con los chicos, pero hay que hacerlo. Hoy día hay dificultades de la vida cotidiana que hay que enfrentar, pero también hay más riqueza en las posibilidades de vida”.

Janine Puget dice que prefiere no hablar de “complementaridad de la pareja”, porque el conflicto está justamente en que no necesariamente se complementa. De ahí el énfasis en el tema de la negociación. “Si se complementaran sería todo fácil. El problema es que precisamente hay que poder hacer algo con lo que no corresponde al deseo de cada uno. Convivir pone en actividad diferentes ejes: el que llamo el eje económico de la vida y otros que son los ejes éticos, jurídicos, etc…”.

Otro cambio que nota la especialista es que existe una mayor fluidez en las relaciones. Con “fluidez”, se refiere a la posibilidad de concebir que hay vínculos que se establecen sin que las personas tengan lugares designados que ocupar, como el de padres, hijos, hermanos. Eso, cree la doctora, implica que sea probable que en el futuro haya menos prejuicios acerca de cómo tiene que ser la vida en pareja o en familia. “Hay que poder incorporar la idea que vivimos con incertidumbre y que la vida de la relación es siempre sorpresiva… No se sabe qué talentos o necesidades o gustos cada uno va a desarrollar y si las diferencias entre cada uno van a seguir siendo compatibles. Lo que tal vez pase hoy es que ya no es tanto drama pensar en separarse y formar nuevas familias”, dice.

–¿Cree que todas las parejas tienen ciertos conflictos recurrentes?

–Hay que pensar en la multitud de situaciones que se pueden dar en la vida cotidiana y que pueden suscitar conflictos. Desde que uno esté con dolor de cabeza, tenga un padre o madre que está enfermo y que hay que atender, desde cómo intervienen las familias de origen en las parejas de cada uno. Hay una multitud de situaciones que hacen que pueda haber malestar. Que lo echaron del trabajo a alguno de los dos y que está muy angustiado y viene de mal humor, por ejemplo. Todas esas situaciones de la vida cotidiana tienen que ser procesadas en la pareja. Pero no siempre si uno está de mal humor va a encontrar en el otro un receptor con ganas de ayudar y comprender. Algunas veces sí, otras no. Entonces hay situaciones de la vida diaria que crean conflictos y que hay que sortear. Cada pareja verá cómo lo hace. Y no siempre es lo mismo. ya

NOTA: Para asistir a la mesa redonda “Psicoanálisis: coartada social o experiencia transformadora” en la que participará la doctora Puget el viernes 14 de octubre, inscríbase en: www.ichpa.cl, tel.: 335 3339 y 334 8294, email: ichpa@terra.cl.

Daniela Mohor W..

FUENTE: DIARIO EL MERCURIO

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Una respuesta a JANINE PUGET : LA PAREJA AL DIVÁN

  1. aestevez dijo:

    Encontré muy interesante esta entrevista sobre psicoanálisis de parejas, quisiera aportar las 5 condiciones de las parejas estables estudiadas por Carl Rogers en su Libro EL MATRIMONIO Y SUS ALTERNATIVAS, Rogers habla de 5 condiciones 1.- tener roles flexibles 2.- metabolizar la rabia que se genera entre ambos diariamente 3.- dejar espacio a la intimidad personal 4.- tener actividades que ambos disfruten y realizarlas juntos 5.- saber comunicar sentimientos con reflejos icónicos.
    Antonio Estévez M. http://www.cecop.cl

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